De la melancolía

10.03.2014 21:31

Te he visto cruzar la tarde,

salvaje, lenta, viajera,

tu oscuro arco de centauro

desplegado en diminuta sombra

por el titánico cielo sangrante.

Sesgando vas con la cuchilla negra

de tus alas

el horizonte azul y el rojo del crepúsculo,

para al final posar tu lánguida mirada

sobre la cenicienta sombra de la noche.

La noche.

Allí te quedas escondida,

herida de penumbra,

tus tristes ojos aferrados al oscuro fondo

donde una mancha negra

crece y crece hasta el abismo.

 

No te atreves a sesgar el corazón caliente de la noche.

 

Sólamente llegas y me miras.

Te bañas en la herida de mi llanto.

Te quedas a mis pies agazapada,

revoloteando dulcemente entre mis cosas.

Sobre todos mis sueños marchitos.

Sobre todo el dolor heredado.

Sobre la margen ardiente

del negro más absoluto,

te he visto desnuda,

confusa, temblando,

arrastrando contigo el alma herida de la noche,

sin saber qué hacer con ella.

 

 

                                                                                                                               EN LA NOCHE INFINITA. Carmen Noel